lunes, 18 de abril de 2016

Los cócteles de Doña Petrona

Petrona Carrizo de Gandulfo fue una cocinera argentina de amplia  celebridad  mediática.  Aunque ya era popular en la radio desde el decenio de 1930  y  en  la  televisión  estatal desde  1952,  no fue sino hasta 1960 que su figura comenzó a llegar masivamente a los  hogares  gracias  al  recordado programa diario Buenas tardes, mucho gusto, emitido por el entonces naciente canal 13. Sin embargo, las cucardas de la fama que obtuvo por medios sonoros y visuales empalidecen frente a la impresionante vigencia de su obra El libro de Doña Petrona, cuyas tiradas más recientes aún se comercializan en el mercado bibliográfico de nuestro país.  La  primera de sus 101 ediciones (que hasta el día de hoy han vendido unos tres millones de ejemplares) data  de  1933  y  cuenta con un millar de recetas de todo tipo, además de consejos sobre conservación de alimentos,  modos de cocción  y  protocolo hogareño (presentación de mesas, vajilla, servicio) según la formalidad de las distintas ocasiones.


Tampoco está ausente el mundo de las bebidas, al menos en la trigesimoprimera edición correspondiente al año 1949, que obra en poder del que suscribe. Verbigracia, un breve apartado versa sobre la preparación de tragos bajo el  título   Algunas buenas fórmulas de Cocktails.  Con  excepción  de  tres  especímenes  demasiado  obvios  del  tipo  Fizz (Straaracias a su participación en wberry, Orange y Gin) y un “Cocktail Primavera”, éstos son los enunciados textuales correspondientes a cada caso, en orden de aparición:

Yo soy Así: mitad vermouth/mitad gin/unas gotas de jarabe de frutillas/se sirve con frutas en alcohol
Cale: mitad whisky/mitad cherry/unas gotas de goma/un chorrito de agua caliente con rodaja de limón
Garden: mitad vermouth/mitad cognac/unas gotas de crema menta/unas gotas de bitter
Bronx: una parte vermouth/una parte vermouth francés/una parte dry gin/el jugo de una naranja/se sirve bien helado
Argentino: una parte vermouth/una parte vermouth francés/una parte dry gin/unas gotas de bitter
Chupete: mitad vermouth/una parte vermouth francés/una parte dry gin/unas gotas de bitter
San Martín: mitad vermouth/mitad dry gin/una gotas de curaçao/unas gotas de bitter
Demaría: mitad vermouth/mitad aperital/un chorrito de granadina
My Hat: mitad vermouth/cuarto dry gin/cuarto whisky
Bambú: mitad vermouth/mitad jerez/unas gotas de bitter/unas gotas de anisette
Porteñito: mitad vermouth/mitad cognac/unas gotas de bitter/unas gotas de curaçao


French: una parte vermouth/una parte dry gin/una parte apricot
Manhatan: medio vermouth/medio de whisky/unas gotas de bitter/unas gotas de curaçao
Colón: una parte vermouth/una parte vermouth francés/una parte de dry gin/una gotitas de bitter/unas gotas de chartreuse
Media Elena: mitad dry gin/mitad oporto/un chorro de anistte
Té verde: mitad vermouth/un cuarto vermouth francés/un cuarto whisky/unas gotas de marraschino/unas gotas de cherry
Cubano: una cucharadita de kirch/una cucharadita de jarabe de ananá/medio vermouth/medio apricot
Lloyd George: medio jerez seco/mitad champagne/un chorrito de cognac/unas gotas de bitter/unas gotas de marraschino
Sweet for Ladies: dos tercios vermouth/unas gotitas de angostura/unas gotas de curaçao/servir bien helado
Meme: cuarto vermouth/medio champagne/cuarto cognac/una cucharadita de azúcar/se sacude en la coctelera
Otro: tres cuartos vermouth/cuarto cognac/unas gotas de bitter
Beatriz: mitad champagne/mitad vermouth/unas gotas de cognac

Carezco de conocimientos sólidos en el tema coctelería, pero aun así queda claro que el repertorio precedente dista mucho de  ser  amplio,  novedoso o particularmente interesante. De hecho, quizás se trate de una breve lista obtenida  en  algún manual técnico como los que ya existían en esa época.  Pero ése, precisamente, es el mayor interés que nos convoca. Lo importante aquí no son las fórmulas en sí mismas,   sino  el hecho de que un libro sobre cocina de 1949 incluya el tópico de marras como representante casi único de los bebestibles. (1) ¿No es acaso llamativo que se hable de tragos y se omita por  completo  el  tema  vinos,  lo  cual  es  poco  menos  que impensable en nuestros días? ¿No tendrá relación con que en ese entonces se transitaba cierta edad de oro de la coctelería argentina, como muchos historiadores especializados afirman? En efecto, así lo creo: basta con leer la lógica de las evidencias pretéritas. Una obra de tamaña popularidad  incluía recetas para preparar cocktails por la sencilla razón de que dicha rutina era muy común entre amplios sectores sociales de la Argentina a mediados del siglo XX, especialmente en las clases medias y medias altas.


Doña Petrona no hablaba ni escribía para la gastronomía profesional, sino para las amas de casa. Tal vez muchas de ellas, o sus esposos, aprendieron a preparar un San Martín, un Porteñito o un Manhatan gracias a aquella cocinera de maneras formales pero a la vez campechanas, que logró entrar en los hogares de nuestro país durante más de cincuenta años con su voz, su imagen y sus textos.


Notas:

(1) Por ejemplo, no hay prácticamente nada sobre maridajes, tipos de vinos o su correcto servicio. Al final del libro se incluyen  recetas para elaborar duraznos y cerezas al cognac, uvas en caña, guindado y licores de cacao, ciruelas, duraznos, huevos, leche, naranja, poleo, té y yerba mate.

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