domingo, 13 de septiembre de 2015

Productos gourmet en el censo 1887 de la Ciudad de Buenos Aires 3

Contrariando lo que muchas personas creen en la actualidad, la Argentina finisecular del  XIX presentaba una amplia gama de escaños sociales. En el ámbito urbano, el piso de la clase baja estaba compuesto mayormente por los inmigrantes europeos recién arribados, quienes –en principio- se veían obligados a realizar trabajos ocasionales y mal pagos. Luego, en  escala  ascendente,  venían  los  obreros  con  mejor calificación laboral o más antigüedad en el país, capaces de acceder a condiciones levemente más dignas de trabajo, vivienda y alimentación. Por su estabilidad laboral, un poco mejor vivían los empleados administrativos, los dependientes del comercio y los empleados públicos, que formaban la clase media de la época. Encima de los mencionados se situaban los comerciantes, los pequeños empresarios y los profesionales universitarios (la clase media acomodada), para finalizar con la clase alta propiamente dicha, sostenida por el naciente empresariado industrial de cierta envergadura y por  hacendados de todo tipo.


Considerando ese arco de grupos humanos con diferentes ingresos y posibilidades de consumo, no resulta sorpresiva la generosa oferta de productos asequible en aquel tiempo. Tanto la dinámica importación como el embrionario sector manufacturero nacional del alimentos  y  bebidas estaban plenamente abocados a la tarea de proveer  todo tipo de artículos para una población en continuo ascenso, no sólo por el consabido fenómeno de la inmigración, sino también por el carácter prolífico de los matrimonios, que llegaban a engendrar habitualmente más de diez o doce hijos.  Sabemos  que  las poblaciones   poco   fértiles   envejecen,    mientras   que exactamente lo contrario sucede con aquellas productivas. Así, si realizáramos una hipotética caminata por cualquier ciudad del país en la década de 1880, nos impactaría la enorme cantidad de niños invadiendo calles, plazas, escuelas y todo espacio concebible, público o privado.


Una sociedad joven es una sociedad que ama las cosas dulces, pero iremos un poco más allá: en esta tercera entrada de la serie de los productos gourmet en el censo 1887 vamos a enumerar, primero, todos los tipos y marcas de galletitas y bizcochos. Luego los dulces en su más amplia acepción y modelos de presentaciones,  y finalmente los chocolates,  los cafés, los tés y las yerbas. Recordemos que cada separación por comas indica un producto (de una misma marca o tipo dentro de paréntesis) En algunos casos se presentan las traducciones de ciertos términos ingleses bastante obvios, pero eso no es más que la transcripción textual de lo apuntado en la estadística que nos ocupa, con excepción de algún que otro error ortográfico garrafal que no aportaba nada y que fue corregido.

Galletitas: Bagley (surtidas, sueltas, Joya, Perla, Nic-Nac, Media Luna, Escuela, variedad, Lola, maizena, Patti) Inglesas: Huntley and Palmers (1), Natividad, Surtidas (mixed) y maizena, Osborne y Albert, Ginger Nuts y Queen, Marie, Crackmell y Wafers, Perla (pearl), Garibaldi, Soda, Queso (cheese), Leche (milk), Agua (water), German, Rusk gem, Nursery, Marionette, Nuez de Coco (coco nuts), Fancy, Sweet Wafers de limón, Vainilla, Rosa, Plain Oat Cakes, Empress.
Dulces en general: albaricoques al natural A. Gruget, ananás enteros (Fine Apples), confites ingleses, crema de chocolate y bombones, cáscaras de limón y naranja, cáscaras de limón  inglesas, cáscaras de limón citrón, ciruelas al natural A. Gruget, dátiles en caja, duraznos al natural (tarro), duraznos al natural A. Gruget, dulce de naranja Bagley, dulce de membrillo, dulce de durazno en pasta, dulce de Brasil (surtido), dulce de París (surtido), frutas secas cristalizadas, frutas al jugo, frutas inglesas, guayaba en cajas, dulces ingleses de C y B Jans, damascos y guindas C y B, jalea de membrillo, mermelada de naranja, peras en tarro.


Chocolates y cacaos: Cacaos: Van Houten, Epp’s, Homeopático Fry, Caracas. Esencia de cacao de Cadbury, esencia con leche preparada. Chocolates: La gallega, Godet Seminario, Menir, blanco, bronce, azul, rosa, verde, amarillo, Caracas de Fry, con leche preparado.
Cafés: extracto de café, Yungas (crudo, tostado, molido), Martinica (crudo, tostado, molido), Moka (crudo, tostado, molido), Bourbon (crudo, tostado, molido), Caracolillo (crudo, tostado, molido), Brasil 1ª clase (crudo, tostado, molido), de cebada, de achicoria, café con leche preparado (tarro), torrado Estrella, torrado Saint.
Tés: De la Corte N° 100, De la Corte N° 1000, N° 500 Caravan Tea, N° 27 Kaison Congou, La Argentina Souchong, La Porteña Souchong, La Criolla Souchong, La Patria Souchong, In Te Vivo, TBS Congou N° 8, N° 105 Kaison Congou (suelto o en lata), N° 104 Kaison Congou, Magnolia, Común.
Yerbas: Paraguaya TL, Paraguaya MF, Paraguaya Estrella, Paranaguá (2), Argentina.

Como siempre, bien valen unas breves reflexiones. Para empezar, ¿alguien se imaginaba semejante diversidad y especificidad de orígenes y jerarquías en productos como el café  y  el té?  Seguramente que no al pensar en esa época tan lejana, pero parece ser un hecho cada vez más incontrovertible el variopinto repertorio gourmet que existía entonces en los buenos comercios argentinos. También se vislumbra  lo  dicho  al  principio  sobre  el  abanico  de extracciones sociales representadas en la lista, ya que no pertenecían a la misma clase social  los que consumían, por ejemplo, un fino café colombiano caracolillo y un café de achicoria. Lo mismo puede decirse de la diferencia entre las célebres y populares galletitas Lola, de Bagley, y los elegantes biscuits de la mítica fábrica Huntley and Palmers, proveedora de la casa real de Gran Bretaña.


Pero así era esa Argentina del ayer, cambiante y emprendedora, que continuaremos examinando a través de sus consumos pretéritos. En la próxima y última entrada de esta serie nos enfocaremos en todas las bebidas que ingerían los habitantes de la patria: aperitivos, cervezas, vinos, licores, refrescos y demás.

                                                            CONTINUARÁ…

Notas:

(1) Huntley and Palmers fue una antigua fábrica inglesa de galletitas y bizcochos cuyas marcas estuvieron de moda a fines del siglo XIX y principios del XX. Entre otras cosas, se caracterizaba por el esplendor gráfico de sus envases y  publicidades, casi siempre alusivas a diferentes estampas del viejo imperio colonial británico.


(2) En ese entonces se le decía Paranaguá a la yerba del Brasil, considerada inferior a la del Paraguay. La industria argentina del ramo era aún muy incipiente.


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