martes, 7 de julio de 2015

Antología de entradas: las estampas del comercio antiguo

Otra vez, para presentar una nueva entrada de esta serie de antologías,  elegimos la cómoda  y  efectiva opción de remitirnos a la primera oportunidad  en que encaramos el tema. Hablamos del 24 de enero de 2012, cuando  decíamos  lo  siguiente:  “el  análisis  de  los consumos pretéritos abarca muchos aspectos, desde los productos en sí mismos hasta la gente que hacía uso de ellos,  pasando por las industrias que los generaban  y los comercios que los expendían.  Este  último  caso representa un mundo aparte, dado que cada actividad contaba con establecimientos cuyas características eran propias y bien diferenciadas del resto de los rubros (…) Por ese motivo abrimos una serie de entradas sobre las estampas de los viejos comercios argentinos (y especialmente porteños), en las que vamos a intentar la recreación de los atributos, los ambientes y los entornos históricos que enmarcaron a esos recordados –y recordables- sitios del quehacer cotidiano nacional”. No hay mucho más para señalar, excepto que dicho ciclo temático abarcó diez entradas durante tres años completos, desde el citado enero de 2012 hasta diciembre de 2014.


Así pasó por nuestras reseñas un grupo de locales nutrido y variado:  cervecerías, lecherías, cigarrerías, confiterías, mercados,  almacenes,  fondas,  cafés,  cafés   con entretenimientos  adyacentes  (billar, bochas, frontón, reñidero) y ferias callejeras ambulantes. Algunos de estos modelos de las actividades mercantiles de antaño todavía subsisten,  aunque fuertemente cambiados  y  venidos a menos. Otros desaparecieron por completo, mientras que un par ha vivido un inesperado resurgimiento de acuerdo con diferentes circunstancias coyunturales. Las cervecerías, por ejemplo, han resucitado gracias a la moda de las llamadas cervezas artesanales. Las confiterías, en cambio, cuentan con algunos baluartes convertidos hoy en lugares notables de la ciudad, lo que fortalece su permanencia en el tiempo y su éxito comercial manteniendo intacto buena parte del entorno arquitectónico original.


Pasemos sin más a la lista ordenada por aparición cronológica, con los debidos enlaces para aquellos curiosos que deseen  descubrirlas o repasarlas:

Las cervecerías
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la cerveza vivió un verdadero auge en el consumo de los argentinos.   Tal vez como resabio de aquella gloria,  las cervecerías que proliferaron desde comienzos del siglo XX permanecen en la memoria con sus platos y su ambientación alusivos a la cultura germánica. http://goo.gl/MkhS1y
Las lecherías
Recordadas aún por muchos habitantes de las grandes ciudades patrias, las lecherías fueron refugios de carácter muy especial donde no sólo se podía disfrutar la gama completa de los líquidos lácteos (leche fresca, crema, yogur, etcétera), sino también un completo  servicio de cafetería, chocolatería y heladería. http://goo.gl/D9HvjM
Las cigarrerías
El tabaco es una de las primeras manufacturas que tuvo el territorio del Virreinato del Río de la Plata, toda vez que sus productos se complementaban con los prestigiosos artículos de ultramar. Durante más de ciento cincuenta años, las cigarrerías fueron  locales dedicados plenamente a las especialidades tabacaleras. http://goo.gl/xGX6q1
Las confiterías
Hoy solemos asociar el término confitería con la fabricación panadera especializada en dulces y confituras. Pero en otros tiempos, las confiterías eran locales de servicio gastronómico ubicadas en una jerarquía superior al resto de sus congéneres. Las recordamos a través de algunos emblemáticos ejemplos porteños. http://goo.gl/OZ4nwV
Los mercados
En forma casi paralela a la formación de las principales ciudades del país, los mercados concentradores con despacho al público se fueron formando en los llamados “huecos” existentes entre las trazas urbanas. A través de su larga historia como modelos de la actividad mercantil, algunos alcanzaron una fama perdurable. http://goo.gl/2lfbOU



















Los almacenes
¿Quién no recuerda los almacenes de barrio emplazados en toda ciudad o pueblo hasta no hace mucho tiempo? Por supuesto, se trata de una estampa imborrable asociada con las imágenes positivas de la antigua vida de vecindad. Grandes o pequeños, más o menos surtidos, son reductos que hicieron a la historia nacional. http://goo.gl/R0FMlB
Las fondas
Si bien nadie reconoce actualmente las diferencias, hace mucho tiempo había una clara distinción entre el bodegón, la cantina, el boliche y la fonda. Esta última representaba el escaño más bajo de calidad y extracto social, pero la rescatamos como humilde representante de todas sus análogas en los tiempos idos. http://goo.gl/hHVCCN
Los cafés
Modificados, innovados y claramente “tuneados” para adaptarse a los requerimientos de la modernidad, los cafés constituyen quizás el úncio de los bastiones gastronómicos históricos que ha logrado sobrevivir hasta nuestros días. No obstante, le dedicamos algunas líneas a su estampa en los días del ayer. http://goo.gl/lOSySc
Los cafés con billar, bochas, frontón o reñidero
El éxito de un emprendimiento asociado a la gastronomía no siempre estuvo atado a la calidad, el precio o las bondades de su oferta comestible y bebestible. Hace mucho tiempo (realmente mucho), hubo sitios que se destacaban por sus “divertimentos aledaños”, desde los juegos de salón hasta los de patio. http://goo.gl/SQv7dv
Las ferias
La última de las entradas relativas a las estampas del comercio antiguo estuvo enfocada en las ferias callejeras que tanto proliferaban por los barrios de las pretéritas metrópolis argentinas. Bastante similares a los mercados (con los cuales tenían elementos en común), poseyeron, sin embargo, su propia personalidad. http://goo.gl/pY7qDS


Así concluimos la resumida glosa que nos ha convocado en esta ocasión,   cuyo propósito es simplemente acercar a los nuevos lectores del blog la posibilidad de ubicar determinadas entradas unidas por un eje temático común. Y a los lectores veteranos, la de revivir algún texto que oportunamente haya sido de su interés.

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