jueves, 9 de abril de 2015

Cuando Corrientes se llamaba Triunvirato: un recuerdo de sus cafés, bares y lecherías

La avenida Corrientes fue proyectada como tal en el año 1822, aunque recién hacia 1871 dejó de ser un ancho pero simple camino de tierra para convertirse en algo levemente más importante, que por aquel entonces dio en llamarse Boulevard Corrientes (1). Sin embargo, existe un dato poco conocido respecto a la sección que va desde  Federico Lacroze hasta Canning (actual Scalabrini Ortiz), y es que durante el lapso 1893-1937 se le cambió el nombre por Triunvirato. La idea era acoplar nominalmente esa parte de la famosa arteria con la avenida Triunvirato que hoy conocemos, su empalme lógico más allá del cementerio de la Chacarita. Incluso fue modificada la numeración, con el inicio en cero a partir de Canning (2). Pero lo más interesante del todo es que durante aquella época,  e incluso después,  las cuadras de referencia cobijaron una gran cantidad de bares, cafés, cervecerías y lecherías. A ellas, a sus nombres, a sus estampas y al barrio de Villa Crespo está dedicada esta entrada.


Según el historiador porteño Diego del Pino, los primitivos comercios de impronta gastronómica instalados en el paraje fueron dos pulperías. La más antigua se llamó Pulpería de Tachella, un almacén de campo con el típico despacho de bebidas situado en la actual esquina de Corrientes y Scalabrini Ortiz. Constaba de una edificación sencilla estilo rancho, pero bastante sólida para el entorno y la época: paredes de material,  techo de tejas,  enramada, palenque y algunos cuartos. Se dice que su pasado se remonta a los últimos años del gobierno de Rosas y que allí se detenían boyeros, carreteros y lecheros en su camino hacia la campiña bonaerense. La otra, en Corrientes y Dorrego, era la pulpería La Tapera, mucho más modesta en términos edilicios, tal como su nombre lo indica (3). Mejorada estructural y visualmente, perduró hasta 1926 como Almacén y Casa de Comidas y para 1938 se había transformado en un café con cancha de bochas en el fondo.


En sus buenos tiempos, la vieja Triunvirato rebosaba de locales especializados en oficios del comer  y  del beber,  concentrados en el segmento correspondiente a las alturas actuales del 5700 al 5200, es decir, entre Juan B Justo y Canning. Imaginemos un viaje en tiempo y espacio, en  el  cual  cruzamos la antigua vía del Ferrocarril San Martín (4) y vamos para el centro. Allí, en la primera mitad del siglo XX, podíamos encontrarnos con los siguientes reductos:

- Café El Dandy, llegando al Arroyo Maldonado.
- Café El Greco, a la altura del 5701, esquina Thames. Sus dueños eran Olivero, Arias y Tacchieri. Años más tarde se instaló en el lugar una cantina.
- Cervecería De Becker, en el 5655. De estilo cercano a las recordadas Munich, siempre regenteadas por dueños alemanes y dotadas de los tradicionales compartimentos de madera lustrada, vidrios coloreados, ornamentas de ciervos y cuadros con motivos teutones. Lógicamente, se vendía mucha cerveza en todas sus variantes de tamaño: chopp, cívico, balón y otros.
- Bar Agapito, situado en el 5579.
- Café Paulista, en el 5598.
- Glorieta La Victoria, en la vieja numeración de Triunvirato 864 (hoy Corrientes 5566, entre Gurruchaga y Serrano). Las glorietas eran comercios gastronómicos tipo “recreo”, con profusión de jardines y mesas al aire libre. En los sectores cubiertos solía haber billares, así como juegos infantiles en la parte exterior. Las frecuentaban tanto familias como grupos de amigos, según días y horarios.
- Lechería La Pura, que se hallaba en el 5563. Ofrecía leche, crema, helados (sólo en verano) y todas las variantes del corte entre café y leche, preparadas con el esmero propio de un comercio especializado.


- Café de Venturita, cercano a la esquina con Serrano. Fue un reducto tanguero por excelencia. En un libro de recuerdos, Francisco Canaro narra que tenía un palco demasiado alto, cercano al techo del lugar. Cuando debía ejecutar alguna melodía con su violín el arco raspaba el cielorraso, provocando comentarios y risas entre el público.
- Café Buenos Aires, entre Gurruchaga y Serrano, muy frecuentado por la colectividad árabe. No era raro ver allí alguna odalisca falsificada ejecutando danzas más parecidas a una ranchera que al auténtico baile del Cercano Oriente.
- Lechería La Esmeralda, sumamente concurrida por simpatizantes y socios de los clubes Chacarita  y Atlanta (que por entonces tenía sus respectivos estadios tocando vértices en Humboldt y Padilla). En el fondo despachaba minutas, recordándose su bife con cebollas.
- Café Los Rosales, en la actual Corrientes 5444.
- Bar San Bernardo, en el 5434, frecuentado por avezados jugadores de billar, ya que disponía de un gran salón con nada menos que veinte mesas de juego. Tenía también mesas para el ajedrez.


Hasta llegar al 5200, otros recordados cafés y bares fueron Rívoli, Los Alerces, La Puñalada, El Guaraní, El Imparcial, La Morocha, El Aguila e Imperio Canning , todos ellos pletóricos de parroquianos pertenecientes a las colectividades típicas de la ciudad (italianos, españoles) y del barrio (judíos, armenios). En la mayoría se jugaban juegos de mesa con cartas,  dominó  y dados,  hasta que semejante práctica comenzó a ser fuertemente reprimida por las autoridades, en la década de 1930. Precisamente por esos años se dio en aquellas seis o siete cuadras de avenida Triunvirato un hecho poco frecuente en la ciudad, con excepción del centro: la existencia simultánea de unos 25 comercios gastronómicos, lo que da un promedio de unos cuatro establecimientos por cuadra, cantidad llamativa por lo abundante aún en esos tiempos.


Volvimos así a la avenida Corrientes, de la que habíamos visto algo hace bastante tiempo, cuando nos referimos a sus aceras más conocidas y céntricas.  Pero ahora hemos analizado la otra punta del asunto, quizás menos rutilante, pero no por ello menos valedera.

Notas:

(1) Hablamos, por supuesto, de Callao hacia el oeste. Desde allí hacia el bajo fue una calle angosta hasta 1935, cuando se realizó el famoso ensanche que incluyó el emplazamiento del Obelisco y la Plaza de la República.
(2) En 1937, cuando el sector en cuestión  volvió a  llamarse Corrientes, la numeración tuvo que ser cambiada otra vez para seguir el orden ascendente que crece desde el bajo. Pero el resto de la avenida Triunvirato quedó como estaba, y por ese motivo hoy nace al 2700, cifra que no guarda relación con ninguna calle cercana.
(3) Mencionada anteriormente en la entrada del 1/1/2013, “Cafés, fondas, boliches y bodegones en Chacarita y Colegiales”.
(4) Originalmente del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, como se llamó la empresa hasta la nacionalización de 1948. Si bien el tendido data de las últimas décadas del siglo XIX, la estación Chacarita que se ubica a pocos metros del paso a nivel sobre Corrientes fue inaugurada en 1934. Eso nos da la pauta de que recién por ese entonces la zona comenzó a cobrar el ajetreado dinamismo urbano característico de nuestros días.


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