martes, 4 de marzo de 2014

Cafés, Fondas, Boliches y Bodegones en Balvanera

Según refiere el historiador de Buenos Aires Rafael Longo, el barrio de Balvanera es una entidad que incluye y une distintos sub o proto-barrios,  definidos  como  conjuntos  de manzanas que toman su nombre de algún edificio notable o lugar característico. Si bien tales vecindades no se admiten en la nomenclatura  oficial,  los  porteños  utilizan  sus nombres en el lenguaje cotidiano,  tanto en las conversaciones de hábito como en los avisos del mercado inmobiliario. Ya vimos casos similares cuando nos enfocamos en los reductos  gastronómicos  de  Plaza  Italia  (ejemplo  emblemático  de  un   sub  barrio palermitano), pero Balvanera constituye un tema especial por su dilatada dimensión geográfica, dentro de la cual se distinguen las siguientes comunidades:


- Barrio de Congreso, que comprende los alrededores del palacio legislativo nacional y todo el entorno de la Plaza de los Dos Congresos.
- Barrio de Once, correspondiente al área netamente comercial ubicada entre José E. Uriburu, Pueyrredón, Tucumán y Rivadavia, incluyendo también algunas manzanas hacia el sur, hasta el límite con San Cristóbal.
- Barrio de Medicina, que abarca las inmediaciones de esa facultad sita en Paraguay al 2100, entre Junín y José Evaristo Uriburu (1).
- Barrio del Abasto, históricamente ubicado en derredor del célebre mercado.

Como se ve, un conglomerado urbano bastante extenso,  en el cual se desarrollaron todo tipo de locales dedicados al servicio de dar de comer y de beber. ¿Cuántos  bares  y  fondines  se  habrán aquerenciado en este otrora suburbio de la gran aldea colonial, cuyo origen se remonta a mediados del siglo XIX y acredita algunas presencias ilustres, como el joven comisario Hipólito Irigoyen y el niño Carlos Gardel?  Sin  duda  cientos,  de  los  cuales trataremos de señalar un puñado que ha quedado felizmente registrado para el recuerdo. Comenzaremos por los antiguamente llamados “almacén con despachos de bebidas” o “almacén y fonda”:

- Almacén de los hermanos Cao, fundado en 1912 sobre la esquina de Independencia y Matheu (en rigor, del lado de San Cristóbal)
- Almacén de La Milonga, de origen cercano al año 1870. Por su estaño pasaron figuras como Leandro N Alem, Aristóbulo del Valle, Adolfo Alsina y Miguel Cané.
- Almacén de la Viuda, en Humahuaca y Gallo. Disponía de un reñidero de gallos (2) en el fondo.  Según se cuenta,  una noche lograron evadirse varios plumíferos de contienda y se supuso que habían terminado integrando un puchero. La gresca fue memorable, pero luego aparecieron sanos y salvos (3)
- Almacén Suizo, ubicado en la intersección de Corrientes y Pueyrredón con diversas credenciales históricas relacionadas al tango


Balvanera supo cobijar además a numerosos comercios de  bar, restaurante y confitería, algunos de ellos de gran categoría para su época, como El Molino (4) En ese sentido, son plausibles de remarcar los siguientes nombres:

- Confitería La Legal, en Callao y Sarmiento.
- Confitería Los Leones, sobre Belgrano y Rioja, a la que concurrían estudiantes del colegio Mariano Acosta.
- Confitería La Perla de Once, enormemente célebre en su ubicación de Jujuy y Rivadavia. En los años treinta se reunía allí una peña literaria integrada por Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges, entre otros. Pero, sin dudas, la fama más perdurable deriva de haber sido un reducto para jóvenes cultores del rock durante la segunda mitad de la década de 1960. De acuerdo con la mitología del género, allí se compuso el tema La Balsa.
- Bar El León, en Corrientes casi Pueyrredón, donde existía una peña ajedrecística a la que concurría Miguel Najdorf.
- Restaurante El Tropezón, establecimiento muy reconocido fundado hacia 1896 en Callao y Perón. Un derrumbe ocurrido en 1925 forzó la mudanza a Callao 248. Amén de ser asiduamente concurrido por la farándula de esos tiempos, se destacaba por sus excelentes pucheros.
- El Ciervo, en Corrientes y Callao, era un bar que hacía las veces de cervecería con lujo de maderas, bronces y diversas ornamentaciones teutonas.
- Restaurante Chanta Cuatro, más bien una fonda de 20 centavos el plato que visitaban los puesteros del Abasto en Anchorena entre Carlos Gardel y Corrientes.


No se puede cerrar el tema cafeteril de esa gran entidad geográfica que es Balvanera sin referirse a su mayor perla histórica: el Café de Los Angelitos, emplazado al filo del 900 en la esquina de Rivadavia y Rincón como Café Rivadavia.  Su apelativo más conocido y denominación posterior proviene de cierta frase atribuida a un viejo comisario, según el cual,  al terminar la recorrida nocturna,  “era mejor pasar por el café de esos angelitos para ver cómo estaba todo”. Y no era para menos, ya que supo ser refugio de personajes de avería, guapos y payadores.  Más adelante fue frecuentado por figuras del Partido Socialista, entre las que se destacan Alfredo Palacios y Juan B Justo. Como tantos otros, el Café de Los Angelitos cayó bajo la picota a fines del siglo XX, pero tuvo la suerte de ser reconstruido con todo el lujo disponible para funcionar a modo de restaurante con sala de teatro. Hoy es un lugar muy apreciado por el turismo extranjero, y no es para menos.


Notas:

(1) La zona en que se sitúa la Facultad de Medicina de Buenos Aires también comprende a otras edificaciones conspicuas,  como el Hospital de Clínicas,  el Rectorado de la Universidad de Buenos Aires y la Facultad de Ciencias Económicas. Sin embargo, es evidente que el centro de estudios para los futuros galenos ha sido siempre el punto referencial por excelencia, tal cual lo demuestra el nombre “extraoficial” del barrio y la denominación de la estación subterránea de la línea D ubicada en las cercanías, que se inauguró el 5 de septiembre de 1938.


(2) En el futuro vamos a ver algo sobre los cafés con reñideros de gallos, canchas de pelota y otras misceláneas propias de los tiempos pretéritos.
(3) Rafael Longo, Los cafés, sencilla historia. Volumen 3, Ediciones Turísticas. 
(4) En la entrada del 8/9/2012 repasamos la historia de las confiterías de Buenos Aires.

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