viernes, 19 de abril de 2013

Un revelador libro ferroviario de stock de 1898 10

La industria argentina del tabaco era una de las más prósperas hacia fines del siglo XIX, tal como lo demuestran muchos vestigios históricos. Y aunque no faltaba mucho para que comenzara un fuerte proceso de concentración  entre las  empresas  del  sector,  el panorama  de  1898  aún  exhibía  una  saludable  variedad  de  fabricantes  con su correspondiente  y  nutrido  número  de  etiquetas.  En  el  ramo  de  los  cigarrillos, específicamente, la época señalada no volvió a tener parangón en cuanto a su variopinta lista de marcas, que incluía también algunos rótulos importados. Los precios del rubro daban para todos los bolsillos, con diferencias de hasta un cuatrocientos o quinientos por ciento entre los timbres más económicos y los más costosos del mercado. Las calidades tenían relación con dichos segmentos de valor y les daban algo de lógica, puesto que existía un largo repertorio de jerarquías, desde los finos cigarrillos hechos con tabacos importados (virginia, habano, bahía) hasta los ásperos ejemplares confeccionados con tosco tabaco criollo y papel del tipo más humilde (1).


Su disponibilidad física estaba al alcance del habitante común en cualquier rincón de la república, tanto en ámbitos urbanos como en entornos rurales. Los cigarros y cigarrillos se podían adquirir en cigarrerías, almacenes, confiterías, restaurantes, pulperías, bares y hoteles, además de la importante venta que realizaban los cigarreros ambulantes ubicados en los sitios más concurridos de las ciudades. Desde luego, la dinámica realidad ferroviaria de la época no era ajena al fenómeno. Tanto las confiterías de las estaciones como los comedores de los trenes contaban con una amplia oferta al respecto, y así quedó registrado en nuestro libro de stock del Ferrocarril Sud. Hoy nos vamos a dedicar a los ítems de cigarrillos asentados en el longevo volumen, que componen un catálogo bastante impresionante por su extensión y diversidad.


Las marcas asequibles eran las siguientes, con sus precios expresados en pesos, por atado:

Alerta                                        0,10
Brazil                                         0,10
La Hija del Toro                        0,10
Popular N° 1                             0,10
Atorrantes                                 0,15
Dante                                        0,15
Guardia Civil                             0,15
Proveedora                               0,15
Sportsmen                                0,15
Vencedora Argentina                0,15
Bouquet N° 15                          0,15
Bouquet N° 20                          0,20
Brisson                                     0,20
Cuarteto                                   0,20
El Diario                                    0,20
Excelsior N° 1                           0,20
Ideales                                     0,20
La Sin Bombo                          0,20
Mauser Argentino                    0,20
Perfectos Vegueros                 0,20
Río Novo Picadura                   0,20
Río Novo Hebra                        0,20
Violetas                                    0,20
La Cubana p/armar                  0,25  (2)
Excelsior N° 2                           0,30
Sublimes                                  0,30
Titán                                        0,30
Vegueros Cubanos                  0,30
La Cubana armados                0,35
Reina Victoria                          0,35
Three Castles                          0,40
                                                                                                                
De la suma de las unidades entregadas por el depósito del FCS a lo largo de los 16 meses que abarca el libro, surge que los favoritos entre las preferencias del público eran los Ideales (29.842 atados), Mauser Argentino (22.653) y La Sin Bombo (17.138). Curiosamente, ninguno de los tres pertenece al pelotón más económico, sino que corresponden al mismo segmento intermedio de veinte centavos.  Dos de  ellos tienen además su origen en la misma fábrica: La Sin Bombo, legendaria manufactura fundada por Juan Canter en 1854, responsable de la marca homónima y de los Ideales, Cuarteto, Sublimes y Titanes, entre otros cigarrillos famosos (3).


Hemos visto entonces una lista que nos pone al tanto de la cuantiosa existencia de etiquetas tabacaleras, propia de un tiempo en el que se “pitaba” mucho y fuerte. Y hablando de eso, anticipamos que la próxima entrada de la serie estará dedicada a todos los tipos de cigarros puros vendidos y fumados en el mundo ferroviario del FCS. Su detalle, ciertamente, va a ser por demás interesante.

                                                              CONTINUARÁ…

Notas:

(1) Así y todo, no hay que dejarse llevar por las frecuentes alusiones marcarias a Cuba y Brasil. Es un hecho documentado que los industriales del sector, frecuentemente,  se mostraban  muy poco dispuestos a revelar la  verdadera calidad y procedencia de los tabacos. No fueron pocos los escándalos suscitados por ese motivo.
(2) En tales casos, el artículo consistía en un paquetito de tabaco con una determinada cantidad de papeles para armar los cigarrillos. La práctica del armado cayó en desuso durante mucho tiempo, pero hoy parece  gozar de cierto resurgimiento.
(3) Ya hemos apuntado alguna vez la web del CPCCA, pero lo volvemos a hacer. Se trata de una de las páginas más completas sobre la historia del cigarrillo en Argentina. En este caso, el link lleva directamente a la lista de fabricantes desde 1885: http://www.cpcca.com.ar/cma/fab/FAB.HTM

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