jueves, 1 de noviembre de 2012

Publicidades con verso del siglo XIX

El grado de profesionalismo y sofisticación de la publicidad  moderna es realmente notable. Empresas enteras se dedican a ello en modo permanente, además de conformar el motivo central de diferentes carreras universitarias diseñadas específicamente para su aprendizaje. Ya no se trata sólo de vender un producto determinado, sino de toda una rama de la actividad económica y del conocimiento humano. Casi  no podríamos concebir el mundo actual sin una importante carga publicitaria que ocupa amplios espacios en los medios de comunicación, en la vía pública y en casi todos los ámbitos de la vida. Pero la realidad era bien distinta hace poco más cien años, cuando no existían los agudos mensajes de nuestros días y las propagandas se limitaban, casi siempre, a la cándida exposición de los datos fundamentales de los productos (1). Así y todo,  ya entonces había excepciones que anticipaban la revolución publicitaria del siglo siguiente. De aquel ingenio  destacaremos hoy algunos mensajes gráficos aparecidos en la Argentina durante las dos últimas décadas del siglo XIX con la modalidad  “en verso”, muy en boga por la época. Todos ellos están concentrados en el rubro de las bebidas, como veremos en un ejercicio de regresión temporal que, según creo, será bastante divertido.


El primer reclame corresponde a la ginebra holandesa “Real Holland” y su importador W Paats, Roche y Cía, una prestigiosa casa introductora de aquel tiempo (2). Dejaremos a criterio de cada lector de este blog el juicio sobre la calidad  literaria de las distintas composiciones, pero anticipo que algunas de ellas pueden generar la hilaridad  inmediata a los ojos y oídos de nuestra época actual. En efecto, no se puede dudar de que los gustos culturales han cambiado mucho desde entonces, si tenemos en cuenta que el remate del anuncio expresaba lo siguiente:

Si yo fuera el Poder Ejecutivo
o tuviera con el mucha influencia,
habría de eximir de todo impuesto
a la casa que importa esta ginebra

Un poco más logrado en cuanto a su rima fue el texto elegido para promocionar el Vino Marsala Extra de Felipe Profumo y Cía, de acuerdo con el aviso que presentamos a continuación:

¡Bien se fastidia el demonio!                                                     
cuando mi mujer es mala,
le doy el vino Marsala
y hay paz en el matrimonio.

Dos prestigiosas bodegas mendocinas también dejaron constancia de esta manera tan primitiva como simpática para promover sus marcas de vinos. De todos modos, considero que las respectivas estrofas  difieren bastante en cuanto a calidad. Pero insisto: no entraré a juzgarlo. Que cada uno decida de acuerdo con sus preferencias. El primero, correspondiente a  la vieja bodega Trapiche de la familia Benegas, hacía su manifiesto bajo el título “Discurso Vinícola”.

La mortandad, señores,
arroja cada vez cifras menores,
es porque con los vinos de El Trapiche
no hay bebedor que espiche.

Mientras tanto, Miguel Escorihuela seleccionó esta rima para su otrora célebre vino El Aragonés:

La Pilarica me ha dicho
que no se debe beber
otro vino que no tenga
la marca El Aragonés


















Volvemos otra vez a la casa W Paats, Roche y Cía, que por lo visto realizaba fuertes inversiones en materia publicitaria, en este caso relativa al afamado Bitter Secrestat.

Del Bitter Secrestat una copita
tomando a medio día y por la noche,
resuelves el problema de la vida,
vistes con elegancia y te das corte.

Otro Bitter, pero nacional, el San Martín, ponía a consideración de los consumidores del pasado algo muy particular, cuya imagen y texto traen a colación lo dicho anteriormente sobre el profundo cambio de gustos culturales (un verdadero abismo) acaecido en el transcurso de un siglo. ¿Cómo se consideraría hoy un aviso como éste?

Con el bitter San Martín
se abre tanto el apetito
que el señor Don Agapito
se comió a su chiquitín.


















Y quise dejar para el final mi favorito, sin ningún lugar a dudas. En un tiempo como el que corre, donde todo parece tener que ver con la imagen exterior, bien vale recrear la pieza elegida por Bardera  y Cía. para su selecto Vermouth Buenos Aires. Tanto el mensaje en sí mismo como el contenido visual nos ponen frente a una antigua conducta que parece haber sido completamente extraviada: la capacidad de disfrutar las cosas sencilla y despreocupadamente, sin pensar tanto en la figura. Aquí va, para finalizar, este sabio testimonio de aquellas queribles publicidades con verso.

Es tan bueno este vermouth
que el sujeto más delgado
una vez que lo ha probado
engorda como un mamouth.



Notas:

(1) Cuando alguien tiene la oportunidad de analizar con detenimiento una buena cantidad de viejos avisos en medios de la época, salta a la vista la precariedad con que se hacían las cosas. A modo de ejemplo, esta propaganda de la muy prestigiosa cigarrería y fábrica de tabacos de Manuel Méndez de Andes pone de manifiesto que los anuncios eran publicados sin ningún tipo de mirada o corrección previa. Las dos joyitas en su texto están señaladas con flecha roja, pero las anticipamos: son las “cigarrekas” y los “cigarros habonos

(2) Muy pronto tendremos oportunidad de tener una nueva referencia sobre W Paats, Roche y Cía, que hacia 1900 se vio obligada a presentar una demanda por falsificación e imitación de marcas en cigarros toscanos.

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